El Hotel Gaudí se asoma a las arquitecturas modernistas de Palau Güell, uno de los edificios más fascinantes de la ciudad construido por el genial Antonio Gaudí como una residencia de su mecenas, el conde Güell, a pocos metros de la bulliciosa Rambla, donde Barcelona late de vida.
Siguiendo el paseo peatonal de la Ramla se llega al Gran Teatre del Liceu - el más importante teatro lírico de la ciudad – y al antiguo Mercado de la Boqueria, un espacio de más de 2000 m 2 con puestos de deliciosos géneros alimentarios, y premio reciente al mejor mercado del mundo.
Muy cerca de él, la conmoción barroca del Palau de la Verreina, un extraordinario edificio donde se celebran puntualmente algunas de las más extraordinarias exposiciones de arte contemporáneo. En la planta baja, un mostrador de información señala a los visitantes los novedades de la ciudad en espectáculos y eventos.
Por las estrechas callejas medievales del Barrio Gótico pululan cada día miles de turistas, hombres de negocios, artesanos y variopintos mendigos, la verdadera alma de este remoto barrio, lleno de restaurantes, negocios e iglesias, como la espléndida Catedral Gótica de Barcelona y la célebre Iglesia de Santa Maria del Pi.
Las antiguas murallas romanas que rodean el Barrio Gótico, esconden el Temple Roma de Augusto y la extraordinaria Plaça del Rei, con su medieval Palacio Real, donde se halla el Museo de Historia de la Ciudad(MHCB); cerca de él, el Palau de la Generalitat es la sede, de origen medieval, del gobierno autónomo de Catalunya.
En direccion sur se atraviesa La Ribera, donde se hallan la Iglesia de Santa Maria del Mar y el Museo Picasso, y se llega al Port Vell, lugar ideal para perderse entre el centro comercial Maremàgnum y el enorme Aquarium; poco más allá, la Barceloneta, en su día viejo barrio de pescadores, hoy playa con restaurantes, bares y locales abiertos hasta la madrugada.